YE LO QUE HAY

Retorno.

Published by Jose under on 15:45



Published by Anónimo under on 14:41

Mi regalo de San Valentín.

Published by Anónimo under on 0:22


Hoy es el día de San Valentín, día de los enamorados. Una celebración más, importada de la cultura anglosajona, implantada en nuestro país a mediados del pasado siglo.
Su procedencia es discutida, unos la relacionan con festividades griegas y romanas , otros afirman que nació a raíz de un poema en honor al primer aniversario del compromiso entre el rey Ricardo II de Inglaterra con Ana de Bohemia escrito por el poeta inglés Geoffrey Chaucer:

Porque esto fue el día de san Valentín,
cuando cada ave vino aquí a elegir su pareja.

En él se relaciona por primera vez el amor romántico y el día de San Valentín y, por una equivocación en la interpretación del calendario, se identificó la fecha como el 14 de febrero.
Sin embargo, como otras muchas celebraciones, ha perdido su primitivo espíritu para convertirse en una excusa en la que gastarnos unos buenos dineros en pretendidas demostraciones de amor, cuanto más caro sea el regalo más grande será el sentimiento hacia la persona amada, supongo que dirán esos negocios que hacen en febrero su agosto.
Me niego en redondo en entrar en tan materialista concepto. El amor se demuestra día a día, con hechos y palabras, mas aquellos que estas, pero también reconozco que un pequeño regalo entregado con verdadero cariño no viene nada mal. No hace falta abrir la cartera para realizarlo, solo el corazón. Puede ser una canción, un poema o una historia como esta:




Libra a los hijos de todo mal.

Published by Anónimo under on 21:29


Salió hoy, hablando con mis compañeros de trabajo y sin embargo amigos, la cuestión de cómo sentimos las desgracias que les ocurren a los niños. La conversación surgió a tenor de la película “Camino” que ayer mismo televisaron. Yo ya la había visto hace tiempo y no quise repetir la experiencia de sufrirla otra vez, no porque la película sea mala, al contrario, sino porque es una película dura para espíritus sensibles y no tan sensibles, y basada en hechos reales para más inri.
No voy a contar el argumento, si acaso su resumen sería el cómo vive una niña una terrible enfermedad y como el fanatismo (eso al menos me parece a mí que es) que la rodea condiciona todo el proceso de la misma.
El caso es que, opinábamos, los que tenemos hijos sentimos de una manera especial el sufrimiento de cualquier niño, y no porque seamos más permeables al dolor infantil que el resto, sino por algo mucho más sencillo, simplemente porque, inconscientemente, trasladamos la realidad que viven esos críos a nuestros propios hijos y los hacemos protagonistas de esa situación. Alguien me dijo hace varios años, cuando yo todavía no era padre, que notaría esa diferente apreciación del dolor en el momento que tuviera vástagos propios. Aquel día no le di demasiada importancia al asunto, siempre me consideré una persona incapaz de sentirme indiferente ante el dolor ajeno, y menos si se trata de criaturas, pero, desde mi paternidad, me acuerdo de aquella sentencia cada ocasión en la que las desgracias tocan a los niños.
La sensibilidad que se llega a desarrollar alcanza tal punto que mi compañera afirmaba que se sorprendía encontrar en el rostro de esos niños la carita de su hija, las madres, supongo, acusaran más si cabe esa empatía pues nos llevan nueve meses de adelanto a los padres en el asunto filial.
Y terminábamos la conversación reconociendo que, en algunas ocasiones, seguíamos la táctica del avestruz, preferíamos no ver para no sentir, dándole la razón una vez más al refranero popular, ojos que no ven corazón que no siente. ¿Una táctica casi hasta inmoral? Puede ser. Reconozco que cerrar los ojos a esas circunstancias no las hace desaparecer, pero ¡no soporto ver sufrir a mis hijos!


Un buen comienzo.

Published by Anónimo under on 1:19


Dejemos paso al buen humor. Un ejemplo de cómo hacer divertido lo trascendente.
Creo que la única ceremonia que me falta por celebrar es mi funeral, así que dejo este post a mis allegados para que vean como se deben hacer las cosas, eso sí, que no me pidan que yo también entre bailando porque va a ser un poco complicado (mas que nada por el rigor mortis y eso).




Palabras por palabras.

Published by Anónimo under on 19:57
Le falta algo a este blog, una parte muy importante de él.

Estoy sorprendido de cómo me tiene absorbido esta bitácora. Siempre me costó compartir mis sentimientos y vivencias personales. Nunca fui buen cliente del servicio postal cuando la misiva en sobre y con sello era prácticamente la única forma de comunicarse a distancia, incluso cuando ya no había hogar sin aquel artilugio de dial giratorio no lo utilizaba mas allá de lo indispensable. Hoy en día, con todo el mundo al alcance con solo buscar en el bolsillo esa central de comunicaciones en la que se ha convertido el increíble invento del Sr. Graham Bell, incluso así, son contadísimas, me sobrarían dedos de una mano (¡prometo que solo tengo cinco!) las personas que reciben mis llamadas para contarles mis penurias o alegrías.

Hace algún tiempo, sin embargo, me acostumbré a expresar por escrito mis sentimientos ante la imposibilidad de trasmitirlos verbalmente. Aquello, de alguna manera, me liberaba. Imaginaba una conversación a dos donde solo había palabras sobre un papel. Llegó el blog, casi por imposición de Jose Luis, y lo que en un principio solo iba a ser el soporte para relatar cuestiones más o menos triviales, acabó siendo el sustituto de aquellos terapéuticos monólogos con destinatario indefinido.

Pero, como decía, me falta algo para que el blog me resulte completo y necesito vuestra ayuda ¡necesito vuestros comentarios! Creo que todos los que escribimos en estos cuadernos virtuales lo necesitamos. Podemos poner contadores de visitas, programas que nos den información sobre cuánto y cuando nos visitáis y cuarenta mil inventos similares más, pero eso no dejan de ser más que números. Son vuestros comentarios los que enriquecen nuestros blogs y a la vez os hacen parte de ellos. No somos exhibicionistas que obtengamos placer mostrando impúdicamente nuestros pensamientos o inquietudes. Únicamente nos mueve un afán de compartir, de comunicarnos con vosotros y vuestros comentarios son una recompensa.

Mis mensajes, a veces, los escribo pensando en un destinatario en concreto y sin embargo los hago públicos, no sin cierto pudor, en el convencimiento de que alguien verá reflejado en ellos su mismo sentir. Otros simplemente son palabras lanzadas al viento para que sean recogidas por cualquiera que se tome la molestia de hacerlo. En cualquier caso son vuestros comentarios el autentico colofón a lo escrito.

Esto, al fin y al cabo, no deja de ser un gran patio de vecinos donde unos y otros sacamos mil temas de conversación. Así que, por favor, comentad, comentad.

P.D. Doy las gracias desde aquí a todos los que me habéis honrado dejando parte de vuestro tiempo escribiendo vuestros comentarios en este blog. Algunos escribís el vuestro y conocéis bien el valor de un simple comentario.


No se debe pedir lo que no es posible.

Published by Anónimo under on 23:23


Soy de la opinión, nacida de la experiencia propia, de que en mayor o menor medida, una parte de nuestra existencia nos vemos obligados a vivirla con resignación (cristiana o no, aunque el que crea en una divinidad a la que poder hacer responsable de su devenir tal vez le resulte mas fácil). No existe nadie que haya estado libre de adversidad alguna, en algún caso producida por la falta de consecución de nuestros propios deseos. En este caso, el secreto puede estar en no pretender en exceso, cuanto menos deseemos menos posibilidades habrá de no ver cumplidas nuestras aspiraciones. Pero desear, creo, es una de las características del espíritu humano, sin deseos, sin sueños por los que luchar no habríamos evolucionado hasta donde lo hemos hecho (por suerte y por desgracia). No es solo una cuestión de inteligencia, sino en utilizarla y desarrollarla para alcanzar la meta propuesta, aunque esta no siempre está al alcance y ahí es donde la resignación interviene para hacernos soportable el fracaso.
En mi caso, que supongo trasladable a otras muchas personas, antes de llegar a este estado de anestesia emocional que nos proporciona la resignación, debí pasar por algún otro previo, la rebelión ante la imposibilidad de cambiar las cosas que me impiden cumplir mis deseos, la convicción de que nada puedo ya hacer para evitarlo, las frustración de verme privado de lo que esperaba, todos verdaderos terremotos en mi espíritu, y por último la resignación, la aceptación de lo imposible.
Pero existe un problema. Una vez alcanzada esta fase no está todo resuelto o superado, es tan inestable como aquellas botellas de nitroglicerina que transportaban en carretas por maltrechos caminos en las viejas películas del oeste, un bache hace que uno contenga la respiración intentando evitar un mal desenlace. Hoy he pisado un bache, se fue la resignación, la rebelión no duró demasiado, la convicción se presento rápida y dolorosamente, la frustración es mi acompañante ahora.
Dicen que Morfeo, dios de los sueños, se presenta en ellos adoptando la forma de seres queridos. Le espero con impaciencia, tal vez esas oníricas presencias me entreguen lo que la realidad me niega, tal vez traigan consigo mi perdida resignación. O tal vez no, tal vez hay que ir en su búsqueda en vez de esperar tumbado, pero ¿dónde hallarla?