Mi primera vez.
Published by Anónimo under on 17:27Supongo que tendré una sensación parecida a la de alguien que se pone a escribir un libro; esa primera página en blanco y muchas cosas en la cabeza que habrá que ir ordenando para que, una vez plasmadas en el papel, dejen una buena sensación al lector.
Es mi primera vez como blogger, bloguero o como se llame al que se expresa en estos medios (todavía no sé muy bien la jerga que se habla en estos barrios). No tengo ninguna pretensión con este blog, ni sentar cátedra, ni crear opinión, ni cualquiera de otras posibles altas aspiraciones que puedan mover a quien se dirige a los demás. Mi única intención es contar historias. Algunas gustarán, otras os dejaran indiferentes, muchas podrían expresarse mejor (no soy escritor, ni buen orador) pero como digo en mi título “ye lo que hay” simple y llanamente.
Confieso la dificultad que encontré en buscar un titulo que reflejara lo que quería contar. Pretendo escribir sobre mis aficiones, mis vivencias, cualquier cosa que se me pueda ir ocurriendo sin limitarme a ningún tema en concreto.
Principalmente aparecerán artículos sobre mis dos grandes aficiones, la apicultura y la bicicleta de montaña, pero también a veces desnudaré un poco mi alma (solo un poco, soy tímido) y saldrán sentimientos, dudas existenciales, dolores espirituales y emociones a flor de piel.
“Ye lo que hay” es una expresión de cierta ambigüedad en su significado. Por un lado refleja algo tipo a lo que decía aquel periodista –así ha sido y así se lo hemos contado- pero por otro nos indica algo más profundo, como que debemos resignarnos a esas cosas que nos ocurren y no hay manera de cambiar. Por eso me decidí por este título, porque lo que aquí escriba tendrá de las dos vertientes de la expresión. Por eso y por una razón más, por ser una frase con una lectura muy especial e intima desde hace algún tiempo en mi vida.
Mi frase, llamémosla, de cabecera “El corazón no muere cuando deja de latir, muere cuando los latidos no tienen sentido” va también un poco por ahí. Estamos vivos cuando sentimos, soñamos (sobre todo despiertos) nos emocionamos, tenemos esperanzas, metas, ilusiones. Cuando esperamos con cierta impaciencia esa salida en bici con los amigos porque sabemos que nos deparará buenas conversaciones, preciosos paisajes y cierto esfuerzo físico. Cuando contemplo el trabajo de las abejas y soy capaz de apreciar la lógica de su comportamiento, que no se limita a solo un ir y venir de insectos. Cuando mi hija me dice desde su habitación –buenas noches, papi- para despedirse hasta el día siguiente y siento ese amor paternal que, de cierta manera, responde al tan buscado sentido de la vida. Cuando el mero roce de la mano, la voz al otro lado del teléfono o la cercana presencia de la persona a quien se ama, haga sentir que un millón de mariposas revolotean en el estomago.
Esta es mi declaración de intenciones.
Esto “YE LO QUE HAY”
